miércoles, 27 de julio de 2011

Rompiendo mitos: Berlin 1936


Siempre he sostenido y sostendré, que la prensa y el periodismo en general -deportivo por si mismo- infla las noticias y nos crean e inventan mitos futbolísticos como una especie de tapa-frustraciones actuales que nos permitan creer que alguna vez fuimos más grandes de lo que realmente fuimos.

He aquí un artículo escrito por José Godoy sobre el mito de Berlín 36. Muchos de uds. habrán escuchado mil veces esta historia, pero lamento comentarles que no es del todo cierta. Quizá tengas que desmentir a tu abuelo o al tío de la esquina que te inventa historias con una demagofia increible. Si tienes el valor continúa leyendo. Sino, te invito a que revises otras páginas.

Ahí les va:


Berlín 36: el mito fundacional

Cuando le comenté a un buen amigo – que acaba de pasar al equipo de los casados – sobre la idea de este blog, me comentó: Supongo que no hablarás de fútbol peruano. Y claro, dado que se viene el mundial, la idea de este blog era más bien comentar algo de lo que generalmente los peruanos que tenemos el privilegio de tener cable gozamos: el fútbol de otras latitudes y las historias que el deporte rey nos tiene deparadas.

Pero olvidar de donde nacimos, vivimos y sentimos este deporte creo que sería ocioso. Yo comprendo a mi amigo porque desde que él y yo – bueno, toda nuestra generación – hemos visto fútbol lo único que conocemos es de eliminaciones y derrotas, con excepción de campañas extraordinarias. Y no es que las generaciones anteriores gozaran de tanto. Seguro me dirán “vieron a Perú en 3 mundiales”, pero nunca fuimos del primer mundo futbolístico.
Entonces, ¿por qué el peruano sufre y goza tanto con el fútbol? Tal vez, porque, de la misma forma que nos han contado la historia peruana, muchas de nuestras historias han sido contadas de forma tal que siempre hemos sentido el sabor a robo. Comenzando por la inicial, la de los Juegos Olimpicos de Berlín 1936.

Perú llegó a esos Juegos Olímpicos con la representación más amplia de su historia. De hecho, nunca antes y nunca después presentaríamos una delegación deportiva tan importante en un evento de talla mundial. Representantes en basket, natación, fútbol y otros deportes participaron en dicha cita en Alemania. Gobernaba nuestro país el dictador Oscar R. Benavides, que antes había sido embajador en Italia y cuyas simpatías fascistas eran apenas encubiertas.

En el fútbol, el equipo tenía como base al equipo del Sport Boys del Callao, campeón el año anterior, apoyado con elementos de Universitario de Deportes y Alianza Lima. Y siempre se nos contó que hizo una gran campaña, pero, ¿realmente fue así?

El relato tradicional sobre la participación peruana en Berlín 36 nos indicaba que Perú derrotó a Finlandia y Austria, dos de las mejores selecciones europeas de aquel tiempo. El triunfo frente a Austria nos daba el pase a semifinales del torneo olímpico, pero gracias a las gestiones de Hitler, se anuló el partido y ordenó que se jugara de nuevo el encuentro. Frente a esta injusticia, Perú se retiró en protesta de los Juegos.

Sin embargo, hay varias evidencias que señalan que ese relato no es del todo cierto y que más bien es un mito. ¿Las fuentes? Una completa investigación de Luis Carlos Arias Schereiber denominada Berlín, 1936: la verdadera historia de los olímpicos peruanos, basada en varias fuentes documentales, así como la propia página web de la FIFA.

Así. ¿cuáles son las grandes verdades sobre nuestra participación en el torneo de fútbol de Berlín 1936?

1. Perú no enfrentó a grandes equipos en Berlín 1936: La Copa Mundial de Fútbol apareció con posterioridad al torneo olímpico de fútbol, que antes de 1930 congregaba a los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, luego que el primer torneo mundial se jugara en Uruguay, la FIFA indicó que la Copa Mundial sería para jugadores profesionales mientras que los torneos olímpicos eran para jugadores amateurs. Perú acudió con sus mejores figuras porque el fútbol recién fue profesional en 1951, pero las selecciones europeas fueron con sus equipos amateurs.

El caso de Austria es particular. Este país era una auténtica potencia en los torneos profesionales, a tal punto que quedó entre los cuatro mejores en Italia 1934, pero su equipo amateur no era precisamente fuerte.

2. Hubo invasión de hinchas peruanos a la cancha y eso provocó la anulación del partido: Varias versiones independientes sobre lo ocurrido en este partido señalan que espectadores favorables a nuestra selección invadieron el campo y atacaron a uno de los jugadores austriacos, cuando el partido estaba empatado a 2. Perú terminaría ganando 4-2 aquel encuentro anulado.

3. Hitler no intervino para eliminarnos: De hecho, ni siquiera pudo evitar que el afroamericano Jesse Owens ganara 4 medallas de oro, por lo que esta versión es francamente risible. Más aún, cuando los juegos fueron parte de la propaganda del III Reich hacia el exterior, lo que implicaba que se procuraran evitar incidentes, lo que provocó que el Comité Olímpico alemán quisiera intervenir como mediador. Y para abonar más a contrario de este disparate, hay que recordar las simpatías de Benavides por el facismo, así como la existencia en el país del partido Unión Revolucionaria, quizás el partido fascista de masas más importante de América Latina.

4. Los reclamos dirigenciales peruanos fueron casi inexistentes: Digamos, si Burga es acribillado – con razón – por su falta de manejo dirigencial dentro y fuera del país, a los dirigentes peruanos de la época, con la prensa actual, hubieran pedido pena de cárcel o retiro de la nacionalidad peruana. Para comenzar, llegaron tarde a la reunión convocada por FIFA, tampoco presentaron descargos porque consideraron que los reclamos austriacos eran “pueriles” y no negociaron cuando la gente de la FIFA les dijo que debían jugar nuevamente el partido. La decisión tomada era la de retirar a toda la delegación peruana de los Juegos, cuestión que fue consultada y aprobada por el presidente Benavides. ¿El motivo? No pocos piensan que tuvo que ver con las elecciones anuladas de aquel año, como lo señala el periodista Jaime Pulgar – Vidal.

Berlín 36, por ello, constituye una metáfora del fútbol peruano. El engrandecimiento enceguecido de partidos que le ganamos a equipos de segundo nivel – lo que repetiríamos luego frente a los triunfos ante Bulgaria en México 70 y Escocia en Argentina 78 -, y las acusaciones de robo de partidos – algunas fundadas, otras no – como característica central de lo que somos como nación futbolera.  De allí que haya regresado a la historia inicial, al “mito fundacional”, para tener claro que somos y lo que nunca fuimos.


 
Y porque toda historia debe contarse completa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario